Be Kind Rewind

Julio 31, 2008

Me tinca muy buena Be Kind Rewind. Tan sólo he visto los trailers de la película, pero creo que si la viera me gustaría. Lamentablemente, no la vi en los cines y es que, al parecer, nunca estuvo en los cines de Santiago de Chile. No tengo idea porqué, porque después de la “Ciencia del sueño”, creo que Michel Grondy tenía un público medianamente cautivado que muy probablemente, iría a ver una cinta como ésta.

Entré en Metacritic para ver cómo le había ido desde la mirada de los medios de comunicación gringos y me topé con una película que no supera el 5,2 (la nota va de 1 a 10), o sea un cosa ahí no más, como con sabor a nada. En verdad no me importa mucho, igual la quiero ver.

Dentro de todas las críticas, tengo que detenerme en lo que dice Richard Corliss de la revista Time, quien hace un comentario en la parte final de su texto, que me parece, capturó la escencia de lo que Michel Gondry quizás quería decir. El extracto, a continuación:

“Be Kind Rewind declara que la riqueza da la historia del cine nos toca a cada uno personalmente. Las películas se vuelven tan profundas en nosotros que nosotros nos adueñamos de ellas, sean estas leales o ficcionadas, adquiriendo su significado. Como critico de películas y, antes y sobre todo eso, soy un amante de las películas, ¿Cómo puedo estar en desacuerdo con ello?.”

Si quieres leer la crítica en su idioma original – y ver si mi traducción es una basura- la puedes encontrar aquí.

Hay una escena increíblemente grosa en The Dark Night, cuando el Guasón sale caminando de un edificio y de fondo comienza a estallar luego que él activara unos explosivos. A partir de esta toma, con el desastre a las espaldas de un personaje loco de esos que hay poco en el cine, pero muchos en la vida real, me di cuenta que esta película era todo y mas de lo que podía pedir.

No me atrevería a decir que esta cinta es una de las clásicas de Batman. Primero que todo porque en su título, no dice “Batman” por ninguna parte. Quizás si tomamos ese simple punto de partida, me es más fácil señalar que no estamos viendo una película sobre Batman.

Aunque hay algunos que dicen que está retratado el Batman de los DC Comic, yo creo que el tema va más allá. La película es buena porque tiene de todo: una puesta en escena que se siente como “real” -aunque, obvio, es una ficción,  pero se agradece que los malos sean malos pero que no tengan botes de pingüinos o secuaces disfrazados-, tiene un ritmo explosivo -literalmente- y que por sobre cualquier apreciación, tiene una buena historia que contar.

¿Acaso de eso no se trata el cine?

The Dark Night muestra a un superheroe que finalmente es un hombre. También a un policía que quiere llegar a su casa y ver a su familia después de un día de trabajo como todos, un fiscal que quiere hacer el bien genuinamente y, sobre todo, vemos un formato de maldad, que aunque caricaturesco en la forma, en el fondo es el más fiel reflejo de aquel lado oscuro que todos tenemos intrínsecamente  y que no busca dinero, ni poder, sino simplemente ver como todo se cae a pedazos.

Si me preguntan si la recomiendo… Sí, 100%, pero no esperen ver a Batman, porque la verdad, es que se ve poco y nada. Vayan a ver The Dark Night como una película policial con una barniz de discursos políticos que entretiene. 

Es la raja encontrar un sitio que dedicado algo que creías que nadie en la vida podría interesarle. Hace poco, me hice click en The Arte of the Title Sequence, una web dedicada 100% a esos dos minutos y medios en os que se presentan a las películas o programas de televisión.

Rayo con las presentaciones. Siempre me parecieron que eran pequeñas obras de arte, independientes de lo que venía a continuación. Hay grandes presentaciones, grosas, que están hechas a consciencia, pero que no reflejan en nada lo que viene a contonuación. ¿Un ejemplo?: Aeon Flux. Graaaan presentación, pero a los 10 minutos siguentes, te das cuenta que la película no es mala, es un bodrio.

Hace poco le pregunté a un amigo que cacha ene de cine si que había alguna premiación de estas piezas. Me quedó mirando y me dijo: “weon, nadie se fija en las presentaciones”. Hasta ahora, nadie me ha respondido la pregunta.

SANFIC: Santiago

Agosto 19, 2007

Sutíl, delicada, directa, bella. Esas son las palabras que se me vienen a la cabeza cuando terminé de ver el documental de Joao Moreira Salles.

Santiago es un trabajo que está centrado en los relatos de Santiago Badariotti Merlo, un ex mayordomo que trabajó toda su vida en los hogares de la aristocracia brasileña y argentina, y que está enamoradísimo de todo ese mundo.

Su dedicación en torno a la aristocracia es tan profunda, que comenzó a recopilar información de las familias más importantes del mundo, desde los fenicios hasta la clase alta francesa.

Con tan solo nueve cintas grabadas de su protagonista, Moreira Salles desarrolla un documental que navega tanto por el mundo de la creación del proyecto – como por ejemplo qué tipo de tomas iban a ser las elegidas para partir o cuál sería la mejor música para ponder de fondo-, como por un amoroso descubrir de Santiago.

Todo lo anterior se entrelaza, creando un relato que va develando suavemente dos mundo al paralelo; el del ex mayordomo, lleno de detalles hermosos de una vida feliz y el del director, quien nos muestra su torpeza y frialdad ante un personaje que debía decir algo más allá de lo que él siempre le pedía.

Lo más bello de este tipo de documentales, es la capacidad de mostrarnos vidas de otros, preciosas vidas de otros, que nos muestran un mar de pequeños detalles que hacen que la vida sea algo increible.

Un documental directo al corazón.

SANFIC: Familia Tortuga

Agosto 19, 2007

(Foto tomada sin copyright ni nada de SANFIC)

¿Hay una cultura más parecida a la chilena que la mexicana? La respuesta es un categorico no. Hay en ellos un cierto grado de depresión, de envidia y algo de nostalgia, que también nos pertence. Quizás por eso, siempre hay algo de cercanía intagible con estas producciones, lo que nos hace mirarlas de otra forma.

Familia Tortuga, la primera cinta de Rubén Imaz Castro venía precedida de muchos premios de festivales que cuesta pronunciar -en el sitio del SANFIC se señala que esta es la “Ganadora del Grand Prix Coup de Coeur en el Festival de Toulouse en marzo pasado y seleccionada en la sección Zabaltegi del último Festival de San Sebastián y la competencia oficial del BAFICI”-, lo que la hacía más que atractiva.

Lamentablemente, pese a tanto premio y tanta cercanía, la cinta se empantana en contar la historia de una familia que vive en constante tensión y en un individualismo feróz. Cada uno vive su propio periodo de cambio, de aceptación en su silencio y soledad. De hecho, hay un punto en la cinta en que uno de los hijos Omar, quien está descubriendo su orientación sexual, cuenta sus sentimientos a un amigo por msn; una escena que muestra lo fría que es su relación más cercana.

También está la hermana de este, Ana, quien sufre un duro golpe en la relación con su novio Lalo, un drogdealer cuico. Ella a su vez, encuentra su válvula de escape en el arte y las drogas.

El padre de ellos, un hombre que hace poco despidieron, busca recomponer su familia por medio de un arreglo económico con su ex empresa.

Finalmente está el “tío” Manuel, un octgenario que es una suerte de abuelo-nana, quien es la fuente de amor y de cariño en el hogar. Lejos el personaje más querible y que seguramente dejó el recuerdo más imborrable de todos, cuando es despresiado por la familia.

La constante tensión entre los personajes, no varía casi nada durante toda la cinta. Es sin duda algo que agota, porque queremos que algo de esto se resuelva, decante y nos de algo de amor, algo de ternura.

Esta historia podría ser contada en cualquier ciudad de Chile, con problemas chilenos, porque además de ser una historia muy simple, recuerda la apatía del chileno al relacionarse con otros. Pero esto no es suficiente cuando la película nos lanza un ladrillo y no nos da ni un dulce en toda su duración.